Para comercios
Ofertas que funcionan (y las que no) para un restaurante
Lo que aprendimos mirando qué cupones se venden, cuáles se canjean y cuáles dejan al local peor que antes.
Una oferta puede vender muchísimo y aun así ser un mal negocio. La diferencia casi nunca está en el porcentaje: está en qué se ofrece y cuándo.
Lo que funciona
Las ofertas que dejan clientes que vuelven se parecen bastante entre sí:
- Un plato o menú concreto, no un porcentaje sobre toda la carta.
- Para dos personas: el que llega con un cupón trae acompañante, y el acompañante pide fuera del cupón.
- Limitada a los días flojos, que es cuando la cocina tiene tiempo de quedar bien.
- Con inventario tope, para no comprometer más mesas de las que puedes atender.
Lo que sale caro
Y estas son las que terminan en reclamaciones o en un local que atiende el cupón de mala gana:
- Descuentos enormes sin límite de unidades: llegan cien personas la misma semana.
- Ofertas válidas un viernes por la noche, cuando ya tenías el local lleno a precio completo.
- Condiciones escritas para que casi nadie pueda cumplirlas. El cliente lo nota y lo cuenta.
- Un precio regular inflado para que el descuento parezca mayor. Eso se llama publicidad engañosa.
La cuenta que hay que hacer antes
Toma el costo real del plato, súmale el servicio, réstalo del precio del cupón y quítale la comisión. Si el número que queda es negativo, la oferta solo tiene sentido si el cliente vuelve. Y para que vuelva, la primera visita tiene que ser buena.